28 de diciembre, solemnidad de los Santos Inocentes
Cuando se retiraron los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».
Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos.
Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías: «Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven».
(Mt 2,13-18)
Todos los años al llegar estos días de la Navidad, tiempo en que la liturgia se viste de blanco dejando a un lado el morado del adviento, me llama la atención que sean muchos los días en los cuales tenemos que celebrar de rojo la fiesta de algún santo mártir: San Esteban primer mártir (26), los Santos Inocentes (28), Sto. Tomás Becket. Es como si la Iglesia quisiera recordarnos dos cosas: primero, que este niño que nos ha nacido ha venido como salvador del mundo a entregar su vida por los hombres y, segundo, que la vida cristiana no está exenta de dificultades sino que, más bien al contrario, es un camino de cruz.
Al celebrar hoy día 28 a los Santos Inocentes, celebramos a aquellos que la Iglesia siempre ha considerado como verdaderos mártires de Cristo porque murieron por Él aun sin saberlo. Es verdad que ellos no tuvieron conocimiento de los sucedido, pero Cristo fue la causa de su muerte. En aquel tiempo, como nos relata el evangelio de hoy, el rey Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, pensando que así lograría acabar con Aquel al que habían venido a adorar los magos de oriente. Se trataba de eliminar al que podía ser un estorbo para él.
28 de diciembre, Día de Oración por los No Nacidos
Con motivo de esta fiesta litúrgica, desde hace ya varios años, diversas organizaciones provida nos invitan a orar por los no nacidos, por todos aquellos que ya desde el vientre materno estorban a nuestra sociedad.
Así por ejemplo, desde Proyecto Mater, coordinado por Cáritas Diocesana de la Archidiócesis de Toledo, se nos recuerda que «Uno de cada cuatro embarazos en 2020 acabó en aborto realizándose en su mayoría en clínicas privadas y que, cada día en España, 240 inocentes pierden la vida». Y también: «Son datos que nos tienen que llevar a movilizarnos y a defender la vida humana en todas sus dimensiones, porque Cada Vida Importa».
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Sin duda que esta iniciativa de oración, así como tantas otras numerosas iniciativas en el mundo entero en defensa de la vida, significan siempre un paso adelante en la defensa de la persona humana y del máximo respeto a su dignidad. Algo que contrasta con el hecho sucedido hace tan solo unos días, y del que varios medios de comunicación católicos se han hecho eco.
Nueva directora ejecutiva de UNICEF
Como la misma institución se define, UNICEF «es el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia que, desde hace 75 años, trabaja incansablemente por los derechos de la infancia y por el bienestar de cada niño, sin importar quién sea ni dónde viva».
En las últimas décadas, es de todos sabido, UNICEF ha sido acusada numerosas veces de sus planes de reingeniería social que promueven, entre otros muchos males morales, el aborto, la ideología de género, etc…1Puede leerse al respecto todo lo investigado y escrito por el, ya fallecido, P. Juan Claudio Sanahuja.
A esto se ha añadido que, el pasado 13 de diciembre, el secretario general de las Naciones Unidas anunció el nombramiento de la nueva directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, firme defensora del aborto y de la ideología de género. [Más información]
Es un contrasentido y una vergüenza que quienes están llamados a defender la infancia, y en el caso del aborto incluso a los más indefensos, usen cantidades astronómicas de dinero, no para defender a los que más lo necesitan, sino para acabar con ellos.
Hoy en día siguen abundando los poderosos, como el rey Herodes, que persiguen a los más inocentes e indefensos porque creen que pueden ser un motivo de estorbo para alguien o para la misma sociedad. Estorbo para los proyectos personales o familiares, las comodidades, el bienestar, …
Recemos para que esta lacra del aborto pueda acabar pronto:
Oh Dios, Padre y Creador de la vida humana, no permitas que nunca nos desanimemos en la defensa, del don precioso de la vida, desde su comienzo con el milagro de la concepción, hasta la serenidad espiritual de la muerte natural.Inspíranos para que recordemos que sin Ti nada podemos y que lo que hacemos por los más pequeños, especialmente los indefensos bebés por nacer, tan amados por ti, lo hacemos por tu Hijo, que vive y obra en nosotros.Protégenos contra la astucia y la maldad del demonio, «homicida desde el principio y padre de la mentira.» Que el Espíritu Santo nos ilumine en nuestro diario caminar. Amén.
Oración por la vida. San Juan Pablo II
28 de diciembre de 2021.
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- 1Puede leerse al respecto todo lo investigado y escrito por el, ya fallecido, P. Juan Claudio Sanahuja