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Más divinos y más humanos

Al acercarnos a la celebración de la Navidad descubrimos como las virtudes teologales nos hacen más divinos y más humanos. La centralidad de María, acompañada de José, en estos últimos días del adviento nos muestra que las virtudes teologales -fe, esperanza y caridad- hacen al hombre no solo más divino sino también más humano.

Prepararnos con alegría a la venida de Cristo

La liturgia de este tercer domingo de adviento Gaudete nos invita a prepararnos con alegría a la venida de Cristo en la Navidad. A veces puede parecernos que la Palabra de Dios es abstracta, como si no nos hablara de nuestra vida real. Nada más lejos de la verdad. En el evangelio de este domingo aparece la gente preguntando a Juan Bautista: “¿Qué tenemos que hacer?”.

El camino de la santidad es pascual

La gran enseñanza del Señor este domingo es que para ser santos se requiere por un lado la humildad de hacerse últimos -pequeños- y, por otro, pasar -pascua- por beber también en nuestra vida el cáliz del Señor.

Consejos para la misión

El evangelio de este domingo nos presenta unos consejos para la misión evangelizadora que todos y cada uno de nosotros hemos de llevar a cabo. Se trata de una invitación de Dios a ser profetas y evangelizadores de la Buena Nueva de la salvación que Cristo nos ha traído. Del evangelio podemos extraer tres consejos que les da antes de enviarles.

La fe nos descubre a Dios en su sencillez

El pasado domingo contemplábamos la admirable fe de la hemorroísa y el crecimiento de la fe de Jairo, jefe de la sinagoga, que pasó de creer en la curación de su hija a creer que Jesús podía incluso resucitarla una vez que había muerto. El evangelio de este domingo nos enseña que la fe nos descubre a Dios en su sencillez, en los demás y en las diversas circunstancias de la vida.

El Bautismo del Señor

Después de haber celebrado el misterio del Dios hecho hombre, Jesucristo comienza su vida pública acercándose al rio Jordán para ser bautizado por Juan el Bautista. Allí el Padre nos confirma su filiación divina y nos manifiesta su amor de predilección por su Hijo eterno. Finalizamos así el tiempo de la Navidad.

Tres severas críticas

Duras son las palabras con las que el Señor se dirige en el evangelio de este domingo a los fariseos. En ellas realiza tres severas críticas: su incoherencia al no vivir aquello que piden a los demás, su vanidad por hacerlo todo para que les vean los demás y, en tercer lugar, su insensibilidad a los dones de Dios al desear ser llamados maestros y padres.

La corrección fraterna II

El evangelio de este domingo, continuación del que escuchábamos el pasado domingo, nos ayuda a seguir profundizando en el mandato del Señor sobre la corrección fraterna. Un gran modelo de corrección que el Señor ha regalado a la Iglesia es Sta. Mónica. Ella es ejemplo de santo amor, materno hacia su hijo San Agustín y esponsal hacia su esposo Patricio.

La corrección fraterna I

Este domingo escuchamos la enseñanza que el Señor nos hace acerca de la corrección fraterna. Su fundamento se encuentra en el mandamiento del amor al prójimo. Así lo manifiesta la primera lectura del profeta Ezequiel donde se nos dice que cada uno de nosotros somos centinelas que hemos de “advertir al malvado”, “de parte del Señor”.

La humildad de Dios

Este domingo llegamos al último día de la Navidad, y en él celebramos el Bautismo del Señor, que es una muestra de la humildad de Dios. En el evangelio podemos apreciar la profunda humildad de Juan el Bautista, sin embargo, la humildad que destaca en el evangelio es la de Cristo.