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La vocación y la evangelización

Dos temas fundamentales aparecen en las lecturas de la liturgia de este quinto domingo del tiempo ordinario: la vocación y la evangelización. Además de estar todos llamados por Dios a una vocación -universal- a la santidad, todos y cada uno de nosotros somos llamados a una vocación -particular- que ha de materializarse en un estado de vida concreto.

La opinión que tenemos sobre Jesús

La Iglesia nos invita este domingo a repensar, en unión con la Iglesia, la opinión que tenemos sobre Jesús. De ahí la importancia de que meditemos asiduamente los evangelios, nos formemos como verdaderos cristianos de la mano siempre de la Iglesia, y que no tratemos por nada del mundo de construirnos un cristianismo a la carta.

Ser honestos en nuestra vida cristiana

Finaliza este domingo la lectura del evangelio el discurso del pan de vida con la invitación del Señor a ser honestos en nuestra vida cristiana. A esa honestidad les llevó poco a poco el Señor a los apóstoles. Cuando por fin les preguntó: “¿También vosotros queréis abandonarme?”. Entonces Pedro, cabeza de la Iglesia, respondió: “Tú solo tienes palabras de vida eterna”.

El alimento de primera necesidad

Al concluir hoy el discurso del pan de vida el Señor nos deja claro que su Cuerpo y su Sangre son el alimento de primera necesidad que nos da la salud espiritual y, por tanto, la vida eterna. En efecto, cuando el Señor nos está hablando de comer su cuerpo y beber su sangre no nos está hablando de forma simbólica o metafórica.

El consejo más importante para la misión

A los tres consejos que el Señor nos dio el pasado domingo para llevar a cabo la misión evangelizadora de la Iglesia, añade hoy el consejo más importante para la misión: la importancia de la oración y la unión con Él, evitando dedicar excesivo esfuerzo y tiempo a la evangelización en comparación con el que dedicamos al descanso, tanto corporal como espiritual.

Consejos para la misión

El evangelio de este domingo nos presenta unos consejos para la misión evangelizadora que todos y cada uno de nosotros hemos de llevar a cabo. Se trata de una invitación de Dios a ser profetas y evangelizadores de la Buena Nueva de la salvación que Cristo nos ha traído. Del evangelio podemos extraer tres consejos que les da antes de enviarles.

Un solo rebaño. Un solo Pastor

El evangelio de este IV Domingo de Pascua, conocido también como Domingo del Buen Pastor, nos recuerda el anhelo de Cristo, un solo rebaño, un solo Pastor. En el fondo, Jesús nos está hablando de la universalidad y la unicidad de la Salvación que Él nos ha traído. Universalidad porque es para todos, y unicidad porque solo Cristo es Salvador del mundo.

No escondamos la luz

En este domingo nos invita el Señor a que no escondamos la luz que él nos ha transmitido. Allí donde no hay conocimiento de Dios brillan las tinieblas de la ignorancia y del error. En cambio, donde brilla el conocimiento de Jesucristo se disipan las tinieblas del pecado y de la muerte, del egoísmo y del error.

Somos enviados por el Señor

Finalizamos hoy el tiempo de pascua con la celebración de la solemnidad de Pentecostés, con la cual sentimos que somos enviados por el Señor a ser sus testigos en el mundo entero. Celebrar esta solemnidad de Pentecostés significa renovarnos en esa recepción del Espíritu Santo.

XXX Domingo del Tiempo Ordinario (B)

El evangelio de este domingo, Jornada Mundial de las Misiones, nos muestra al ciego de Jericó, Bartimeo, sentado al borde del camino sin poder andar, y pidiendo limosna para poder subsistir, pues tampoco puede trabajar.