Llamados a ser glorificadores de la Trinidad
La solemnidad que celebramos este domingo nos muestra que estamos llamados a ser glorificadores de la Trinidad. Dios no es algo abstracto ni, como se dice hoy en día, una energía, sino un Dios personal. Tampoco es un Dios solitario sino que es comunión amorosa, según san Agustín: “Dios es el amante, el amado y el amor”, – en referencia al Padre, al Hijo y al E. Santo-.