En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía:
-«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.»
Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó:
-«¿De qué discutíais por el camino?»
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
-«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»
Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
-«El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»
Mc 9,30-37
Jesús, último y servidor de todos
El pasado domingo, ante la pregunta de Jesús “¿quién dice la gente que soy yo?”, Pedro reconocía y confesaba como cabeza de la Iglesia que Él era el Mesías enviado por Dios. Ante su respuesta acertada, Jesús quiso aclararle a él y al resto de los apóstoles que su mesianismo no es según lo pensamos los hombres, sino que es según el modo de obrar del Dios que padece una pasión de amor por el hombre: “el Hijo del hombre tiene que padecer mucho”. A continuación, Jesús les invitaba a seguirle en ese camino del amor cargando cada uno con su cruz.
En este domingo la Iglesia nos vuelve a mostrar un Evangelio en el que nuevamente aparece Jesús instruyendo a los discípulos. Y como la palabra de Dios es viva y eficaz, esa instrucción de los discípulos se convierte ahora en enseñanza para nosotros y, por tanto, en alimento espiritual que nos provee para vivir esta nueva semana que comenzamos.
Los discípulos no comprenden del todo las palabras del maestro, pero Jesús, siempre paciente con ellos, les vuelve a decir: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará”. Ellos están discutiendo quién es el más importante. En cambio, Jesús nos enseña que él ha venido a ser el primero porque él es el Hijo de Dios, pero que para ser el primero él se hace último y servidor de todos por amor. Es lo propio de Dios, ya que Él es Amor. En nuestra vida, imitemos nosotros a Jesús en su amor y humildad.
19 de septiembre de 2021.