En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.»
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»
Mc 10, 35-45
Jesús es el amigo que nunca falla
Seguimos contemplando este domingo el capítulo diez de san Marcos. La semana pasada (versículos 17-30) Jesús nos pedía ser nuestra mayor riqueza, estando dispuestos en todo momento, incluso si hiciese falta, a dejarlo todo para seguirle.
Este domingo damos un salto de cuatro versículos (31-34) que conviene tener en cuenta para entender el evangelio de hoy. Y es que a continuación del encuentro con el joven rico, Jesús les dice a los discípulos que seguirle consiste en ser último, porque “los primeros serán últimos y los últimos serán primeros” (v. 31). A continuación, Jesús les anuncia su pasión (v. 32-34) “mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado… y le condenarán a muerte”. De este modo Jesús se pone como ejemplo de ser último para ser primero, y comparte con ellos la tristeza de su corazón ante la pasión que se acerca.
Ya en el evangelio dominical de este día (versículos 35-45), nos debe llamar la atención el hecho de que mientras que Jesús les está enseñando a ser últimos y les está anunciando su pasión, ellos están pensando en los primeros puestos del reino. ¡Qué desacato! Mientras que Jesús les enseñaba y les mostraba su corazón, ellos estaban pendientes solo de lo suyo, sin prestar atención a las palabras de Jesús. ¡Cuánta paciencia tiene Dios con nosotros! Él nos está siempre hablando al corazón, nos trata como amigos, nos cuenta sus intimidades, … Y nosotros estamos a nuestras cosas. Muchas veces estamos en el templo sin hacer caso a Jesús en el sagrario. Y ¡cuántas veces hacemos esto mismo también con nuestro prójimo, con nuestros seres queridos más cercanos!
17 de octubre de 2021.