Auméntanos la fe

Auméntanos la fe

Después de haber pedido el Señor a los discípulos que estén siempre dispuestos a perdonar1Lc 17, 3-4, éstos responden diciéndole: «auméntanos la fe».

Evangelio del Domingo XXVII del Tiempo Ordinario 2022 (C)

En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». 

El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería. ¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».

Lc 17, 5-10

Auméntanos la fe

El Señor les responde que la fe es poderosa, y que con ella podrían hacer cosas maravillosas. Es evidente que esta fe no debe entenderse como algo mágico, sino que la fe como confianza en Dios une el corazón de Dios y el del alma de manera que ya no son dos sino un solo corazón en el que se dan los mismos sentimientos y anhelos.

A continuación, Jesús les pone el ejemplo del siervo y del amo, así como de la relación que cada uno de ellos tiene con el otro: “no es más el siervo que el amo”. Parece como si el Señor cambiara de tema y no diera respuesta a la petición de los discípulos que le piden un aumento de fe.

Sin embargo, con este ejemplo el Señor quiere indicarles dos cosas.

Lo primero de todo, que las obras maravillosas que hagan con la fe no deben ensoberbecerles como si fuesen obras propias. La fe les une a Dios hasta el punto de que es Él mismo el que obra en ellos como autor primigenio. A ellos, que también son autores de esas maravillas, pero de forma secundaria, les corresponde decir simplemente: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”.

En segundo lugar, según San Agustín, Jesús quiere indicarles que, si ellos viven como siervos, con humildad y servicio entre ellos y respecto de Dios, entonces aumentará la fe en ellos hasta convertirse en visión Dios, y esto se dará solo en la eternidad, donde Él “les sentará a la mesa y les irá sirviendo”2Lc 12, 37.

2 de octubre de 2022.

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  • 1
    Lc 17, 3-4
  • 2
    Lc 12, 37