La humildad de Dios

La humildad de Dios

Este domingo llegamos al último día de la Navidad, y en él celebramos el Bautismo del Señor, que es una muestra de la humildad de Dios.

Evangelio del Domingo del Bautismo del Señor 2023 (A)

En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. 
Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».

Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».

Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

Mt 3, 13-17

En el evangelio podemos apreciar la profunda humildad de Juan el Bautista, que es propia de todos los santos. Ante la petición de Jesús para que lo bautice, reconoce su inferioridad y se lo manifiesta indicándole que es él el que necesita ser bautizado.

La humildad de Dios

Sin embargo, la humildad que destaca en el evangelio es la de Cristo que, siendo santo, pide a Juan que lo bautice como si de un pecador se tratase. Jesús admite que no tiene necesidad de bautizarse, pero indica que sí es conveniente: “Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia”.

La expresión “toda justicia” nos indica que Jesús se bautiza para justificarnos -santificarnos- a nosotros. Él quiere cumplir la Ley y los mandamientos que nosotros los hombres no cumplimos, y lo va a hacer en la cruz, cargando con nuestros pecados.

De este modo Jesús reparará toda injusticia del hombre respecto de Dios y restablecerá todas las cosas a la santidad original con que Dios las creó en el principio.

Sin duda que este modo de actuar manifiesta la humidad de Cristo, que siendo santo se pone en nuestro lugar, siendo nosotros pecadores.

Más adelante dirá Jesús, haciendo referencia a su pasión, “tengo que pasar un bautismo, y ¡qué angustia hasta que pase!”1(Lc 12, 50). De este modo, el bautismo de Jesús se convierte en un signo del abajamiento con el que el Hijo de Dios entregará su vida por nosotros.

Comenzábamos estas fiestas contemplando la humildad del nacimiento del Hijo de Dios al hacerse hombre, y ahora la contemplamos queriendo ponerse en nuestro lugar.

En este último día de la Navidad, al acercarnos a besar la imagen del niño Dios, démosle un beso de humildad por nuestra parte y aprendamos a ser humildes con los demás.

8 de enero de 2023.

-------------

  • 1
    (Lc 12, 50)