Seguimos celebrando la resurrección de Jesucristo, y no debemos olvidar que estamos por él, y con él, llamados a vivir la pascua.
Evangelio del VI Domingo de Pascua 2023 (A)
En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.
Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».
Jn 17, 1-11a
El significado de la pascua
Pascua significa paso. Para el Pueblo de Israel la pascua significa el paso de la esclavitud de Egipto a la liberación de Dios. Para Jesucristo la pascua significa su paso de la muerte a la vida. Para nosotros, además de todo lo anterior, la pascua debe significar el paso del pecado a la vida de la gracia, la vida de los hijos de Dios.
Valorar algo en esta vida significa reconocer su necesidad. Es más, muchas veces no valoramos algo hasta que no sentimos esa necesidad.
Tenemos que valorar la pascua como una necesidad. Necesitamos que Cristo nos libere de la esclavitud del pecado y de la muerte, pero para ello es preciso que nosotros vivamos ese paso, que nuestra vida sea una pascua.
Conocemos la expresión “me han hecho la pascua” que nos habla de sufrimiento y sacrificio. No queremos escucharla. Nos gusta más la expresión “más feliz que unas pascuas” con la que significamos en cambio el gozo y la felicidad. Pero “pascua” para el cristiano no significa solo pasión y muerte sino también resurrección y vida gozosa y eterna.
Vivir la pascua
Para poder asumir y vivir este sentido de la pascua es necesario reconocer en nuestra vida el sentido de nuestra vida, de dónde venimos y a dónde vamos. Venimos de Dios, y llamados por él somos invitados a volver siempre a él. Esto es vivir la pascua.
En el evangelio de este VI domingo de pascua apreciamos que Cristo sabe muy bien de dónde viene y a dónde va.
Él es consciente de que viene del Padre cuando habla de la gloria que tenía junto a Él “antes de que el mundo existiese”.También es consciente de a qué ha venido cuando dice “Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti, … (y) dé la vida eterna a todos los que tú les has dado”.
¿A qué hora se refiere Jesús? A la hora de su pascua, al momento de su pasión, muerte y resurrección, en amor al Padre y por nosotros.
Unámonos a él. Asociémonos en nuestra vida a su pascua redentora. Recordemos sus palabras: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda solo, pero si muere da mucho fruto”1Jn 12, 24.
¡Feliz pascua de resurrección!
14 de mayo de 2023.
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- 1Jn 12, 24