La Sagrada Familia de Nazaret

La Sagrada Familia de Nazaret

Dentro de la octava de la Navidad, celebramos hoy domingo la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, en la que nos dice el evangelio que Jesús creció en sabiduría, estatura y gracia ante Dios y los hombres.

Evangelio del Domingo de la Sagrada Familía 2024 (C)

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».

Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».

Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Lc 2, 41-52

La Sagrada Familia de Nazaret 

Al celebrar y revivir estos días en la Iglesia el nacimiento de Cristo, ¿cómo no mirar con admiración a la familia que Dios nos dio como supremo modelo para que todas las familias se miren como en un espejo en el que poder compararse, y poder así imitarla lo más posible?

En efecto, la santidad de esta sagrada familia ha de ser el ideal de toda familia en este mundo. Ella muestra la plenitud de la revelación y del querer de Dios sobre la institución familiar, querida y creada por Dios desde el el principio de la creación y origen de la humanidad.

Lo que Dios nos ha revelado sobre la familia

La revelación de Dios es clara. Tanto en el antiguo como en el nuevo testamento Dios ha revelado en todo momento tres verdades acerca de la naturaleza del hombre en el mundo que son fundamentales para entender la realidad de la familia.

La primera de esas verdades es que el hombre -persona humana creada a imagen y semejanza de Dios- es el centro de la creación y que éste tiene un fin que no es puramente natural –de realización en este mundo- sino sobrenatural, que consiste en el encuentro personal y definitivo con Dios.

La segunda es que el hombre es un ser social que no puede vivir de manera individual sino que necesita de los demás para poder vivir en este mundo y llegar a esa plenitud sobrenatural a la que ha sido llamado. La sociedad, por tanto, es necesaria para la realización sobrenatural del hombre.

La tercera verdad es que Dios ha querido y creado la institución familiar como célula básica de la sociedad, para que pueda vivir plenamente en ella, y esto no solo a modo de inserción. Es decir, que el hombre no puede vivir plenamente en sociedad sino a través de su pertenencia a la familia.

Ahora bien, la gran diferencia entre la sociedad y la familia es que la primera es simplemente -y como- la suma de los individuos, que aunque tiene que tener una verdadera y buena organización no llega a ser propiamente una institución. La sociedad no ha sido creada por Dios sino que es el resultado de que el hombre viva su dimensión social. En cambio, la familia sí es verdadera institución creada por Dios.

Por ello, al reflexionar sobre la importancia de estos tres elementos -persona, familia y sociedad- nos damos cuenta de que el orden, de cualquier tipo que sea, es precisamente ese y no otro: primero la persona, luego la familia, y finalmente la sociedad. La persona ha de vivir en sociedad a través de la familia. La sociedad está para servir a la familia y esta para servir a la persona humana. Ese es el orden.

La familia hoy en día

Sin embargo, hoy en día vemos el gran desprecio que se tiene a la familia. Las ideologías actuales -liberalismo, marxismo, de género, etc.- la relativizan con sarcasmo como un mero hecho cultural de otras épocas.

Para nuestra cultura posmoderna, el concepto de familia se diluye -si no desaparece- para pasar a ser un subconjunto o grupo pequeño de individuos que pertenecen a la sociedad. Para este planteamiento solo caben individuos y sociedad, y dentro de la sociedad solo caben como grupos sociales, sean pequeños o grandes, que deben estar al servicio de la sociedad total.

De este modo, surgen las ideologías –capitalismo, liberalismo, marxismo- que o bien ensalzan el individualismo egoísta, o bien diluyen a la persona humana en un mero ser un individuo perdido o ahogado en la masa de la sociedad.

Frente a este olvido -a veces, incluso, desprecio burlesco- de la familia, la Iglesia sigue proponiendo con el lenguaje siempre fresco de la revelación de Dios, que la familia tradicional –tal y como la ha entendido siempre la Iglesia católica- ha sido, es y será siempre la célula básica y clave del bien de nuestra sociedad, y el único modelo válido que es digno de denominarse con el nombre de “familia”. La familia, entendida así, es la única institución que puede garantizar el respeto de la dignidad de la persona humana sin menoscabo del bien común de todos los individuos.

Algunas reflexiones del Papa Francisco

Quiero terminar dando algunas de las ideas, a modo de pinceladas, que El Papa Francisco manifestó en el discurso de clausura del Sínodo sobre la familia que se desarrolló en Roma en el año 2015. Él nos dijo sobre la familia, entre otras cosas, que:

  • Es la institución natural del hombre y la mujer que se unen en matrimonio hasta que la muerte les separe. Que el hombre y la mujer han sido creados para la complementariedad. [Son iguales en dignidad pero diferentes y complementarios. Hombre y mujer son dos modos diferentes de ser persona humana.]
  • La familia es el lugar propio para el desarrollo del amor auténtico, perpetuo y fértil -abierto a la vida-. Es ahí donde el hombre aprende a vivir del amor y para el amor. [Les recomiendo una película: “Marte necesita madres”]
  • El matrimonio es el espacio en el cual se manifiesta el amor divino y la sacralidad de la vida.
  • Hay que defender su unidad e indisolubilidad.
  • Tiene que ser abierta a los demás y misionera.
  • Tiene que manifestar la misericordia de Dios especialmente a sus miembros -niños, enfermos, ancianos- pero también al mundo entero.
  • Hay que proteger a los niños en la familia de las ideologías nocivas que niegan la verdad de la familia tradicional.

Que la Sagrada Familia de Nazaret proteja a todas las familias del mundo.

29 de diciembre de 2024.