Después de mostrarse resucitado durante cuarenta días a sus discípulos, Jesús ascendió a los cielos y fue sentado a la derecha del Padre.
Evangelio del Domingo de la Ascensión del Señor 2023 (A)
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».
Mt 28, 16-20
Glorificado en el mismo instante de su resurrección, su gloria permaneció aún velada bajo los rasgos de una humanidad ordinaria, aunque con unas propiedades nuevas y sobrenaturales.
La ascensión del Señor a los cielos, acontecimiento histórico y trascendente a la vez, marca la transición entre la manifestación de la gloria de Cristo resucitado y la de Cristo exaltado a la derecha del Padre.
Sentado a la derecha del Padre
La expresión “estar sentado a la derecha” tiene varias implicaciones. Significa, en primer lugar, una preferencia y cercanía respecto de alguien. En este caso, Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, es el preferido de Dios Padre por ser su Hijo, y está cerca de Él porque entre ellos hay una unión profunda de amor.
En segundo lugar, por esa cercanía de corazón al Padre, Jesucristo ejerce un sacerdocio único, un poder intercesor por nosotros.
Por tanto, la ascensión del Señor significa que un hombre, el hombre Cristo Jesús está sentado a la derecha de Dios. Aquel que bajó de los cielos y se hizo hombre, sube ahora con su humanidad glorificada y es privilegiado como primogénito de toda criatura: “Este es mi Hijo amado en quien me complazco (Mt 17, 5).
De este modo se inaugura el Reino de Cristo, un imperio eterno que nunca pasará y que nunca será destruido.
Por otro lado, la ascensión no es un alejarse de Cristo sino, más bien al contrario, su resurrección y su exaltación a los cielos posibilita su presencia gloriosa siempre con nosotros: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.
20 de mayo de 2023.