La verdadera sabiduría

La verdadera sabiduría

Las lecturas de este XVII domingo del tiempo ordinario nos muestran en qué consiste la verdadera sabiduría que solo Dios puede revelarnos.

Evangelio del XVII Domingo del Tiempo Ordinario 2023 (A)

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Habéis entendido todo esto?».

Ellos le responden: «Sí».

Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».

Mt 13, 44-52

La verdadera sabiduría

La palabra sabiduría es hoy en día sinónimo de conocer muchas cosas, de tener muchos conocimientos adquiridos. Sin embargo, en la tradición judeocristiana, la sabiduría hace referencia a un saber que viene de Dios y que solo Él puede darnos.

En la primera lectura, cuando Dios le ofrece al rey Salomón la posibilidad de concederle aquello que él más desee, el nuevo regente responde pidiéndole el don de la sabiduría para saber gobernar a su pueblo justamente.

Por tanto, se trata aquí de una sabiduría práctica que permite distinguir el bien del mal y que sabe ponderar las cosas en su justa medida, valorándolas según el agrado de Dios. Es una sabiduría que se ordena al discernimiento prudente que busca en todo la voluntad de Dios.

Lo sabio es buscar y cumplir la voluntad de Dios

Esa voluntad de Dios puede ser universal o práctica: universal cuando se trata de lo que los mandamientos nos indican; práctica cuando se trata de conocer la voluntad de Dios respecto de mí, aquí y ahora, en las circunstancias concretas de mi vida. La primera es fácil de reconocer: no robarás, no matarás, etc. La segunda tiene que ser revelada por Dios para nosotros y, por tanto, discernida por nuestra parte.

Llegar por el discernimiento a conocer esa voluntad particular de Dios para nosotros se asemeja al tesoro escondido en el campo y a la perla de gran valor que descubre el comercial de perlas finas, y que aparecen en el evangelio de este domingo. Pero es necesario hallar esos tesoros y, para eso, es necesaria la sabiduría que nos ayude en ese discernimiento.

¿Qué se necesita para hallar ese tesoro de la voluntad de Dios? En primer lugar, una plena adhesión de corazón a Dios que busque solo su agrado. Para ello es necesario un corazón libre de amor propio y de apegos a las cosas de este mundo.

En segundo lugar, es necesario no dejarse llevar por los impulsos sino saber esperar, reflexionar, pedir consejo si hace falta y orar. Sin duda que este modo de actuar es sabio y, por ello, hemos de pedir continuamente a Dios, al igual que Salomón, este tesoro de la sabiduría.

30 de julio de 2023.