Somos moneda de Dios

Somos moneda de Dios

Dicen los Santos Padres, comentando el evangelio de este domingo, que nosotros somos moneda de Dios.

Evangelio del XXIX Domingo del Tiempo Ordinario 2023 (A)

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?».

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».

Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta imagen y esta inscripción?».

Le respondieron: «Del César».

Entonces les replicó: «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios»

Mt 22, 15-21

A Dios lo que es de Dios

Llama la atención como el evangelio ha permeado la cultura de la humanidad hasta el punto de que muchas de las expresiones bíblicas formen parte del refranero de la mayoría de las lenguas que se hablan en el mundo. Un ejemplo claro es la expresión del evangelio de este domingo, “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, con la cual Jesús responde a la malvada pregunta con la que los fariseos quieren ponerle a prueba.

Una comprensión errónea de esta máxima de vida que nos ha dado Jesús consiste en pensar que no hemos de mezclar el ámbito social con el ámbito religioso, como si se tratase de cosas que nada tienen que ver. Según esta visión, la Iglesia no debería entrar en temas sociales como son la economía, la política, las leyes, el mundo del trabajo, las costumbres, la ecología, etc.

Sin embargo, como nos dice el Concilio Vaticano II, hay una unión íntima de la Iglesia con la familia humana universal, por la que “nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón”1GS 1

Lo que sí quiere decirnos la expresión evangélica en cuestión es que todos los retos de nuestra sociedad pueden y debe ser abordados e iluminados desde la luz del evangelio aunque, eso sí, sin que la Iglesia se identifique con sensibilidades particulares.

La expresión indica que lo primero debe ser Jesucristo y que todo lo demás (lo económico, …) debe girar de modo absoluto en torno a Él de forma relativa. En esa línea va el lema pontifical del papa S. Pio X: “Instaurar todas las cosas en Cristo”.

Así pues, el evangelio debe iluminar y purificar las realidades sociales, pero no al contrario, y en esta línea se desarrolla toda la Doctrina Social de la Iglesia, a la que podemos acudir para iluminar nuestra vida social.

Somos moneda de Dios

Un escritor anónimo del siglo II, comentando este pasaje, dice que “La imagen de Dios no ha sido acuñada en ninguna moneda, pero que sí lo ha sido en el hombre. La moneda de Dios es el hombre. Su rostro ha quedado inscrito en nosotros. ¡Dale a Dios tu corazón, pues es suyo, y al César dale su moneda, que ya lo juzgará Dios a él”.

También S. Agustín nos dice que “Si el César reclama su imagen, ¿no exigirá Dios la suya esculpida en nuestro corazón? Somos moneda de Dios para ganar el mundo para Él”.

Por tanto, no olvidemos vivir totalmente para Dios, como moneda de Dios.

22 de octubre de 2023.

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    GS 1