El evangelio de este domingo nos muestra el asombro de los que escuchaban a Jesús porque, según ellos, hablaba con autoridad.
Evangelio del IV Domingo del T. Ordinario 2024 (B)
En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús lo increpó: «¡Cállate y sal de él!»
El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.
Mc 1, 21-28
Hablaba con autoridad
En efecto, al hablar, Jesús lo hacía como alguien que tenía una experiencia profunda de Dios, sabiendo de qué hablaba. Nosotros sabemos que eso era así porque él mismo es verdadero Dios, el Hijo del Padre. Por eso hablaba como cuando un hijo habla de su padre, con un conocimiento profundo.
Y es que Jesús es la revelación del Padre. Él no comunica palabras de Dios, como hacían los profetas, sino que él mismo es la Palabra de Dios hecha carne. Él no dice palabras buenas o bellas sino verdaderas.
Además, Jesús autentificaba sus palabras con los milagros que hacía, los cuales, ponían de manifiesto su divinidad y la verdad de esas palabras.
Ha de entenderse, por tanto, que los escribas y doctores de la ley hablaban dando su opinión y suscitando dudas. Sin embargo, Jesús al hablar no dejaba lugar a dudas, sino que todo quedaba claro para los que le escuchaban.
Por otro lado, Jesús también ratificaba sus palabras cumpliéndolas él mismo primero. Los Santos Padres dicen que la autoridad de Jesús residía en que él no decía pero no hacía, sino que él hacía lo que decía.
La autoridad de los santos
Los santos también han sido considerados en la historia de la Iglesia como personas con autoridad porque ellos se han unido tanto a Cristo que lo han transparentado ante los demás. En ellos los fieles han descubierto a Cristo vivo que actuaba en y a través de ellos. De ahí también la fecundidad apostólica que han ejercicio y que era una manifestación de la autenticidad de su unión con Dios.
También nosotros necesitamos unirnos más y más a Cristo, como los santos, para que nuestra vida pueda ser autoridad ante los demás.
28 de enero de 2024.