El pasado 29 de junio tuve la oportunidad de asistir a la sesión de inauguración de la Primera Edición del Posgrado en Educación Clásica y Humanidades1 que ofrecerá la Fundación CLE durante los dos próximos cursos2.
Por qué este Posgrado en Educación Clásica y Humanidades
Asistí a esta primera sesión como alumno matriculado en dicho posgrado, a lo cual me mueve un doble interés.
Como director titular de un colegio católico concertado me mueve la preocupación por la situación en la que se encuentra sumido el mundo educativo actual. Para mí, la educación hoy no es que tenga algunos problemas, sino que ha perdido totalmente el norte, está patas arriba, no es que camine desorientada sino que más bien se orienta justo en el sentido opuesto en el que debe caminar.
Pero sobre todo, como sacerdote, lo que me mueve a participar en este posgrado -y queda quizás para explicarlo detalladamente en otro artículo- puedo resumirlo en el deseo de profundizar en la veta que abrió el Prof. John Senior con su Programa de Humanidades Integradas (IHP, por sus siglas en inglés) en los años 70 como vía de evangelización de las almas.
El IHP se hizo famoso porque “durante los cinco años de su breve existencia (1972-77), más de doscientos estudiantes se convirtieron o volvieron al catolicismo, muchos de los cuales fueron, más tarde, monjes, sacerdotes, abades y obispos” 3, además de todas las familias cristianas que de allí surgieron.
Aunque este posgrado se centra más en la cuestión educativa que en la humanística, su contenido tiene muchos elementos comunes con el IHP, entre ellos, el de no presentarse con ninguna relación con el hecho religioso católico. Sin embargo, como en el IHP, el planteamiento filosófico realista-clásico como búsqueda de la verdad y del bien a través de la belleza -como la entendió el mundo clásico-, hacen de este posgrado una vía de entrada a lo sobrenatural desde lo natural. En efecto, la búsqueda de la verdad, del bien y de la belleza naturales, son siempre una búsqueda -más o menos consciente- de Jesucristo, suma Verdad, Bien y Belleza.
Aunando mis dos motivaciones -docente y sacerdotal- para estar matriculado en este posgrado, concluyo que mi interés en él radica en el hecho de que apuesta por la educación clásica, la única que por la búsqueda de los trascendentales4 puede llevar al conocimiento de Dios. Al fin y al cabo, cuál es el fin de la educación católica, sino el de llevar a los alumnos a Dios y forjarles para una vida plena en Él.
Vuelta a las raíces. La educación clásica
El posgrado se presenta diseñado bajo la premisa del gran Aristóteles “todas las personas tienen, por naturaleza, deseo de conocer”. Es un buen arranque porque enmarca dicho curso en el realismo filosófico o, como dice la carta inicial de su directora Catherine L’Ecuyer dirigida a los alumnos, en el marco clásico-realista.
Su pretensión de “desarrollar en España una cultura educativa clásica sólida” es tan elevada como coherente por buscar “responder a los anhelos profundos del ser humano”.
Su afán es el de superar el falso dilema, tan afincado en el mundo educativo actual, que opone la educación antigua con la nueva -esta última sería la idónea-. Dicha superación no sería dialéctica entre ambas corrientes educativas, sino que consistiría en desenmascarar la falsedad de ese dilema volviendo a las raíces, es decir, a la educación clásica o realista.
Para está última, comentó Catherine en la sesión inaugural, “educar es ayudar a desear lo bello” (Platón), siendo según los griegos que “lo bello es la expresión de la verdad y del bien”.
Destaco a continuación algunos de los elementos fundamentales que pretende este posgrado en Educación Clásica y Humanidades, y que están resaltados en la carta inicial: enfocar la educación desde la teleología de la persona -ser en búsqueda de su fin como perfección-; la importancia de enseñar a leer, escribir, pensar y expresarse oralmente y por escrito, con criterio y soltura; la trascendencia de los modales como expresión -y contribución diría yo- del orden interior; la compatibilización entre el esfuerzo y el placer de aprender; el colegio entendido como claustro de estudio y la universidad como templo del saber, etc.
Negativamente -afirma la carta inicial-, la educación clásica mantiene a la educación al margen de cualquier intento de aprovechamiento político-social y de su reduccionismo al mero adiestramiento para unas competencias técnico-laborales de futuro -como se entiende hoy en día-.
No me cabe duda de que este posgrado promete ser una bocanada de aire educativo fresco para los que nos disponemos a participar en él durante los próximos dos años. Estoy convencido de que no quedaré defraudado. También estoy seguro de que dará mucho fruto.
18 de agosto de 2024.
- https://fundacioncle.org/formacion/posgrado-en-educacion-clasica-y-humanidades/ ↩︎
- Agradezco a la Fundación CLE la cesión de la foto de grupo que aparece en este artículo ↩︎
- ReL (2020). John Senior desafió el relativismo de los 70 y de sus clases brotaron conversos, sacerdotes, monjes. Recuperado el día 18 de septiembre de 2024 de: https://www.religionenlibertad.com/cultura/641424209/john-senior-relativismo-clases-conversos-sacerdotes-monjes.html ↩︎
- La verdad, la bondad y la belleza ↩︎