El alimento de primera necesidad

El alimento de primera necesidad

Al concluir hoy el discurso del pan de vida que venimos meditando a lo largo de los últimos domingos, el Señor nos deja claro que su Cuerpo y su Sangre son el alimento de primera necesidad que nos da la salud espiritual y, por tanto, la vida eterna.

Evangelio del XX Domingo del T. Ordinario 2024 (B)

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

Disputaban los judíos entre sí:  «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».

Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Jn 6, 51-58

El alimento de primera necesidad

En efecto, cuando el Señor nos está hablando de comer su cuerpo y beber su sangre no nos está hablando de forma simbólica o metafórica.

San Juan Crisóstomo dice comentando este pasaje que “Jesús decía esto para que creyesen en lo que estaba diciendo, que no era enigma o parábola, y para que comprendiesen que conviene absolutamente comer su cuerpo, porque este es verdadera comida que salva al alma”.

Esto provocó que los judíos y muchos de sus discípulos se escandalizasen al oír sus palabras: “Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?”1Jn 6, 60 y terminasen por abandonarlo.

Pero, como a los apóstoles, Jesús nos dice a cada uno de nosotros: “Las palabras que os he dicho son espíritu y vida”2Jn 6, 63, “¿También vosotros queréis dejarme?”3Jn 6, 67.

“¿También vosotros queréis dejarme”

Tomar conciencia de las palabras del Señor

Esto nos debe llevar a tomar conciencia de la importancia de las palabras del Señor respecto de la comunión eucarística en nuestra vida y de sus consecuencias: “Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”.

Respecto de nosotros, esa toma de conciencia nos debe llevar a ser humildes por creer en la presencia real de Cristo en la Eucaristía y de su necesidad para nuestra salvación. También hemos de temer reverencialmente poder perder esta fe si no cuidamos nuestra vida cristiana y no procuramos cada vez más participar de la comunión eucarística de forma digna.

Respecto de los demás, hemos de caer en la cuenta de cuánta gente no sabe que la fuente de la vida eterna es la Eucaristía y no se alimenta por ello de Jesucristo vivo y resucitado, sino que busca su felicidad en otros alimentos. Esto ha de hacer arder nuestro corazón en el deseo de que otros lleguen a conocer este don bajado del cielo y a que se alimenten también de él.

18 de agosto de 2024.

-------------

  • 1
    Jn 6, 60
  • 2
    Jn 6, 63
  • 3
    Jn 6, 67