Se acercaron con los ruegos de la fe

Se acercaron con los ruegos de la fe

Los diez leprosos salieron al encuentro de Jesús cuando pasaba entre Samaria y Galilea. Sin embargo, no se atrevieron a acercarse a Jesús y le gritaron desde lejos porque la ley no les permitía acercarse a los sanos. Pensaron que el maestro les rechazaría y temieron acercarse físicamente, aunque sí se acercaron con los ruegos de la fe.

Evangelio del Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario 2022 (C)

Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». 

Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». 

Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano. 

Jesús, tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

Lc 17, 11-19

Se acercaron con los ruegos de la fe

También el pecado es lepra del alma que nos separa de la santidad de Dios y de la Iglesia. El pecado rompe la comunión con Cristo y con la Iglesia, alejándonos de ambos. Pero Dios en su amor infinito sale en nuestra búsqueda con los brazos abiertos para acogernos de nuevo.

La tentación del maligno nos hace pensar que Dios ya no nos querrá, como les sucede a Adán y a Eva en el paraíso que se esconden de Dios cuando este sale en su búsqueda (Gn 3, 8).

¡Qué gran sorpresa al descubrir que Cristo no solo no les rechaza sino que incluso les sana! “Jesús” le dicen, llamándolo por su nombre, porque ellos saben que ese nombre significa “Dios salva”. Hay pues un acto de fe en la divinidad Cristo, y ese acto de fe obtiene del Señor la curación.

Sin embargo, solo uno de ellos regresa para agradecer el don recibido. Y al volver, ahora sí, se acercó a Jesús y postrándose a sus pies lo adoró..

Solo el samaritano regresó a Jesús

Hay una referencia de Jesús a qué solo uno de ellos, el samaritano, fue agradecido. Los otros nueve, judíos, no regresaron. Los samaritanos estaban fuera de la comunión con el Pueblo de Dios (de Israel) en el que se encontraban los judíos.

Es una llamada de atención del Señor: puede uno estar dentro de la comunión con la Iglesia y con Dios pero no ser agradecido con los dones que ha recibido. Esa es una comunión muerta, externa. No es una verdadera comunión. ¡Cuidado! Que la cercanía al Señor no nos haga olvidar los beneficios de Dios.

No puede entenderse esa referencia como a veces se suele decir: “Yo no voy a la Iglesia, pero soy buena persona”“no como otros que pertenecen a la Iglesia pero luego no son buenos”. ¡Cuidado también con eso! Una cosa no justifica la otra. Jesús quiere las dos cosas: “pertenecer a la Iglesia” y la bondad de corazón. Es el samaritano el único que actúa con bondad agradeciendo los dones de Dios, pero al regresar a Cristo se introduce en la comunión de la Iglesia, nuevo Pueblo de Dios.

9 de octubre de 2022.