En este V Domingo del tiempo ordinario nos invita el Señor a que no escondamos la luz que él nos ha transmitido.
Evangelio del Domingo V del Tiempo Ordinario 2023 (A)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».
Mt 5, 13-16
Somos la luz del mundo
El pasado jueves celebramos la fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, en cuyo evangelio se nos decía que el anciano Simeón proclamó a Jesús como el que estaba llamado a ser “luz de las naciones”1Lc 2, 32.
Jesús mismo confirmó esta profecía al decir años más tarde de sí mismo “Yo soy la luz del mundo” y, sobre todo, al pedir a sus discípulos que fuesen también junto con él esa luz que estaba llamada a iluminar a los hombres de todos los tiempos.
Ahora bien, nadie puede dar de lo que no tiene y, por tanto, igual que la luna solo puede dar luz en la medida en la que refleja la luz que le proporciona el sol, así nosotros necesitamos que Jesús sea la luz de nuestra vida para que podamos convertirnos en luz de Cristo ante el mundo.
No escondamos la luz
Por otro lado, Jesús nos invita a no tener miedo a presentarnos con libertad como discípulos suyos ante los demás, ya que solo entonces nuestra vida y nuestras palabras podrán ser una luz que ilumine las oscuridades de este mundo.
Allí donde no hay conocimiento de Dios brillan las tinieblas de la ignorancia y del error. En cambio, donde brilla el conocimiento de Jesucristo se disipan las tinieblas del pecado y de la muerte, del egoísmo y del error.
“No puede esconderse una ciudad en lo alto de un monte”, dice también el Señor, y por eso es necesario que cuidemos con solicitud la propia vida, para que seamos un fiel reflejo de Jesucristo y nuestros malos ejemplos no se conviertan en tiniebla para el mundo
.
5 de febrero de 2023.
-------------
- 1Lc 2, 32