El programa de vida cristiano
En aquel tiempo, Jesús bajó del monte con los Doce, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas».
(Lc 6, 17.20-26)
El evangelio de las bienaventuranzas que hoy, VI Domingo del Tiempo Ordinario, se proclama en toda la Iglesia Universal nos presenta el primer gran discurso que el Señor dirige a la gente en las colinas que rodean al lago de Galilea. Jesús proclama bienaventurados a los pobres de espíritu a los que lloran, los misericordiosos, los que tienen hambre de la justicia, los limpios de corazón, los perseguidos…1(Mt 5, 1-2).
No se trata de una nueva ideología, sino que es un nuevo programa de vida que el Hijo de Dios hecho hombre, viviéndolo en plenitud, nos transmite como enseñanza de vida. Un programa que nos libera de los falsos valores del mundo y nos abre a los verdaderos bienes, presentes y futuros, del Reino de los Cielos. Una sabiduría que nos muestra la vida del Señor que se deja perseguir y despreciar hasta la condena a muerte, a fin de dar a los hombres la salvación.
Este plan de vida evangélico de las bienaventuranzas es trascendental para la vida del cristiano y para la trayectoria de todos los hombres. Quien ha comprendido y se propone practicar las ocho bienaventuranzas propuestas por Jesús, ha comprendido y puede hacer realidad todo el Evangelio.
Es verdad que este ideal que el Señor nos propone es elevado y exigente. Pero cada una de las bienaventuranzas afecta directa y plenamente al hombre en su existencia terrenal. Todas las situaciones que forman el conjunto del destino humano y del comportamiento del hombre están comprendidas de forma concreta, con su propio nombre, en las bienaventuranzas. Éstas señalan y orientan en particular el comportamiento de los discípulos de Cristo, de sus testigos. Por eso las ocho bienaventuranzas constituyen el código más conciso de la moral evangélica, del estilo de vida del cristiano.Miremos a la Virgen María, la Bienaventurada por excelencia, pidiéndola fuerza para buscar al Señor y seguirlo siempre, con alegría, por el camino de las Bienaventuranzas..
13 de febrero de 2022.
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- 1(Mt 5, 1-2)