Intercede por nosotros

Intercede por nosotros

En este VI Domingo del Tiempo de Pascua volvemos a mirar de nuevo a Jesús en el ambiente de los momentos previos a su pasión, para mirarle como a aquel que intercede por nosotros.

Evangelio del VI Domingo de Pascua 2022 (C)

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús dijo:

«Padre santo: no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.

Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo, donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas antes de la fundación del mundo.

Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, como también yo estoy en ellos.»

(Jn 17, 20-26)

Intercede por nosotros

El hecho de que, aun celebrando la resurrección del Señor, meditemos palabras suyas pronunciadas en otros momentos de su vida, nos hace caer en la cuenta de que en Cristo se da una profunda unidad de vida que muestra, a su vez, la fidelidad de Dios. Así por ejemplo, en este caso, considerar la oración de intercesión de Jesús en los momentos previos de su pasión nos muestra que también ahora resucitado sigue intercediendo por nosotros. En efecto, Jesús glorioso y sentado a la derecha del Padre, vive siempre para interceder por nosotros, mostrándole continuamente a su Padre las llagas gloriosas de su pasión, con las que nos ha merecido nuestra salvación.

¿Cómo es esa intercesión?

¿Por quiénes intercede Jesús? Pues claramente se puede apreciar en este texto que Jesús no solo ora por los apóstoles sino también por aquellos que llegarían a creer gracias a su testimonio, y que somos cada uno de nosotros. Ahora Jesús, ya resucitado, también intercede por nosotros desde el cielo.

¿Y qué pidió y sigue pidiendo Jesús en su oración? En primer lugar, pide para que la obra de la evangelización sea fructuosa: “para que el mundo crea”. En segundo lugar, pide por la unidad de los cristianos: “para que todos sean uno”. Y en tercer lugar, pide para que nuestra vida llegue a buen término y podamos un día estar junto a él en el cielo: “Este es mi deseo Padre: que los que me has dado, estén conmigo donde yo estoy”.

En estas palabras de Jesús descubrimos además el contenido de la fe que ha de ser creído gracias al testimonio de los apóstoles. Primero, que la Iglesia es enviada por Jesús, como este ha sido antes enviado por el Padre. Segundo, que la obra de Jesús consiste en comunicarnos el amor que él ha recibido primero del Padre, para que ese mismo amor pueda estar también en nosotros.

El Evangelio no es creíble sin unidad

Por último, aparece en este evangelio una idea muy importante para la vida de la Iglesia, y es que la credibilidad de la obra evangelizadora de la Iglesia depende de la unidad entre sus miembros. Como la obra de Jesús es creíble por su unión con el Padre, la evangelización de la Iglesia lo será únicamente en la medida en que haya unión entre los cristianos, y por eso pide “que sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado”. Si los cristianos no vivimos unidos, ¿cómo será creíble nuestro testimonio?

22 de mayo de 2022.