La cuaresma va avanzando

La cuaresma va avanzando

La cuaresma va avanzando y nos vamos acercando a la Semana Santa que culminará con la celebración de la Resurrección de Cristo y el inicio del tiempo pascual.

Evangelio del Domingo IV del Tiempo de Cuaresma 2023 (A)

En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?».

Unos decían: «El mismo».

Otros decían: «No es él, pero se le parece».

Él respondía: «Soy yo».

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo».

Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».

Él contestó: «Que es un profeta».

Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron.

Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?».

Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».

Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».

Él dijo: «Creo, Señor».

Y se postró ante él..

Jn 9, 1-41

La cuaresma va avanzando

En ese tiempo se abrirá la fuente del bautismo de nuestras parroquias para dar a luz a los nuevos hijos de Dios. También será el tiempo propicio para la recepción del sacramento de la confirmación y de la eucaristía.

Por eso, la liturgia del pasado domingo nos presentó el signo bautismal del agua, y en este se nos presenta el de la luz. Ambos signos aparecen con claridad en la celebración del bautismo, donde el bautizado recibe el agua que nos vivifica, dándonos la vida eterna, y donde también este es iluminado con el don de la fe como nuevo hijo de Dios.

La curación del ciego de nacimiento

En el evangelio Jesús aparece dando la vista a un ciego de nacimiento. Pero san Juan, con la profundidad que le caracteriza, nos muestra que este ciego tiene dos cegueras, por lo que necesita de Jesús dos curaciones.

En primer lugar, este ciego que vivió siempre en la más absoluta oscuridad es curado por Jesús con sus propias manos, recibiendo así el don de la vista. El barro es un elemento accesorio que no es causa de sanación, pero con el que Jesús quiere indicarnos que, al igual que al principio Dios creó al hombre de la tierra –“Adán” significa “hecho de tierra”–, ahora Él viene a recrear de nuevo todas las cosas dañadas por el pecado.

En segundo lugar, este ciego vive en la oscuridad en la que muchos hombres viven hoy al no conocer a Jesucristo. Jesús le va a sanar esa ceguera espiritual concediéndole el don luminoso de la fe y, por eso, se postrará ante Él adorándolo: “Creo, Señor”. Esta es la gran ceguera de nuestro mundo presente.

Domingo laetare

Por último, la antífona de entrada de este domingo reza así: “Alégrate Jerusalén… alegraos los que estabais en tristeza”1Is 66, 10. Su primera palabra da nombre en latín a este domingo, conocido también como “domingo laetare”, es decir, como domingo del “alégrate”. Es la invitación que Dios Padre hace a la Iglesia ante la cercanía de los días de nuestra salvación. Alegrémonos, por tanto. El Señor está subiendo a Jerusalén y está a punto de entrar. Él viene para crear de nuevo todas las cosas. Él viene a liberarnos del pecado y a darnos la vida eterna.

19 de marzo de 2023.

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  • 1
    Is 66, 10