El evangelio de este domingo, continuación del que escuchábamos el pasado domingo, nos ayuda a seguir profundizando en el mandato del Señor sobre la corrección fraterna.
Evangelio del XXIV Domingo del Tiempo Ordinario 2023 (A)
En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: «Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo». Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: «Págame lo que me debes». El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: «Ten paciencia conmigo y te lo pagaré». Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: «¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?». Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
Mt 18, 15-20
La corrección fraterna
El fundamento de este mandato siembre se enmarca en el del amor al prójimo, pues es por y con amor como hemos de ayudar al hermano para que pueda alcanzar la vida eterna. A su vez, este precepto del amor al prójimo mira siempre a corresponder al amor que Dios tiene al hermano que tiene que ser ayudado en su situación errónea.
Un gran modelo de corrección que el Señor ha regalado a la Iglesia es Sta. Mónica. Ella es ejemplo de santo amor, materno hacia su hijo San Agustín y esponsal hacia su esposo Patricio. Su paciencia para ayudarles a ambos a salir de su alejamiento de Jesucristo, su oración y lágrimas incansables por su conversión, la búsqueda de consejo a través del gran maestro espiritual San Ambrosio de Milán, y el cuidado siempre de la buena fama de su hijo y esposo, mereció del Señor la gracia de la conversión para los dos.
Quiero dar tres consejos prácticos que me parecen muy importantes a la hora de afrontar la corrección fraterna de nuestro prójimo.
El primero de ellos es el de saber pedir perdón. No se puede ayudar al hermano sin humildad. Todos somos pecadores y nos equivocamos. Muy de seguro que Sta. Mónica se equivocaría también en su vida. Es necesario que sepamos pedir perdón cuando pecamos, especialmente cuando en la corrección fraterna no somos pacientes y faltamos a la caridad. Hay que saber decir: Siento haberme sobrepasado al corregirte, pero tienes que saber que no está bien que…, y puede indicarse entonces cual es la falta del hermano. Esto es muy importante especialmente para con los hijos.
En segundo lugar, es muy importante que también sepamos, tanto hablar como callar, según la adecuación del momento. A veces somos demasiado insistentes y otras veces no insistimos lo suficiente. Por otro lado, no siempre nuestro prójimo está preparado para admitir ciertos errores, cuya corrección puede diferirse hasta ver el momento adecuado. Mientras se pueden corregir otras faltas y seguir rezando por la conversión del hermano.
Por último, lo que más nos puede ayudar, especialmente con los jóvenes, es lo que San Juan Bosco denominó la Educación preventiva, la cual consiste en anticiparse a las situaciones dificultosas que tienen que ir surgiendo a lo largo de su juventud: hacer que se sientan en todo momento queridos de manera incondicional, estar a su lado, acompañarlos, mostrar confianza hacia ellos, ayudarles a actuar más por amor que por temor, etc.
17 de septiembre de 2023.