El evangelio de este domingo nos muestra lo diferente que es la forma que Dios tiene de ver las cosas respecto de la de los hombres.
Evangelio del XXV Domingo del Tiempo Ordinario 2023 (A)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: -«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.»
Ellos fueron.Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?’
Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.»
Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.»
Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.»
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.»
Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?»
Mt 20, 1-16
Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»
La forma que Dios tiene de ver las cosas
En la primera lectura del profeta Isaías vemos el lamento de Dios porque, aun habiéndose revelado mostrándonos su visión de las cosas y su querer, nosotros los hombres no acabamos de sintonizar con Él: “mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos”. Así le respondió también el Señor a Pedro en una ocasión cuando le dijo: “tú no piensas como Dios sino como los hombres” (Mt 16, 23).
La parábola de los jornaleros contratados
Un ejemplo de esta diferencia de perspectiva respecto de la realidad nos la muestra Jesús mediante la parábola de los jornaleros contratados en diferentes momentos del día y a los que al final de la jornada el propietario pagó de igual manera con un denario.
Los que fueron llamados a primera hora de la mañana, aunque se les paga en justicia el denario prometido, exigen cobrar más por haber trabajado más tiempo en la viña que los llamados a la última hora del día. La respuesta del propietario les desconcierta y muestra una vez más como distan los planes del Señor respecto de los nuestros.
Y es que quizás no nos hayamos dado cuenta, pero ser llamados a servir en la viña del Señor es un regalo. En efecto, ser elegidos por el Señor para servirle no es algo por lo que podamos exigirle nada, pues se trata de un don inmerecido. Como dice la Plegaria Eucarística II, “nos haces dignos de servirte en tu presencia”. Ser llamados a su servicio debe ser para nosotros un honor, un gozo por ser llamados a vivir junto a Él, como hijos amados de Dios Padre y amigos de nuestro Señor Jesucristo.
Nuestra recompensa es el Señor
Claro que cada uno de nosotros recibirá una recompensa justa del Señor en la medida de nuestra entrega en esta vida; pero el denario, que representa la salvación de Dios, nos será dado por igual a todos los que le sigamos, le hayamos empezado a seguir al principio o al final de nuestra vida.
Seguir al Señor no debe significar para nosotros únicamente el premio de la vida eterna, sino también el regalo de una vida vivida junto a él. De hecho, nuestra recompensa en la vida eterna será el mismo Señor con el que hemos compartido nuestra vida en esta vida mortal.
¡Qué distinta es nuestra forma de ver las cosas respecto a como Él las ve! Pidámosle al Señor la conversión del corazón para que mediante el don de la fe sea iluminado nuestro pensar, querer y vivir.
24 de septiembre de 2023.