En el evangelio de este domingo, y mediante la parábola de las diez vírgenes, Jesús contrapone la sabiduría frente a la necedad.
Evangelio del XXXII Domingo del Tiempo Ordinario 2023 (A)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: «¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!».
Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: «Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas».
Pero las prudentes contestaron: «Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis».
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: «Señor, señor, ábrenos».
Pero él respondió: «En verdad os digo que no os conozco».
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».
Mt 25, 1-13
El término necedad significa locura e imprudencia. Actuamos neciamente cuando caminamos sin sentido, sin lógica, sin un proyecto que nos lleve a una meta, cuando hacemos cosas que nos hacen mal, a nosotros y a nuestro prójimo.
Por el contrario, el término sabiduría significa sensatez y conocimiento congruente. Actuamos sabiamente cuando vivimos con sentido común, dirigidos por un sentido de la vida y hacia una meta que nos lleva a nosotros y a los demás a la verdad, al bien y, en definitiva, a la felicidad.
En el Antiguo Testamento, la sabiduría se identifica con el conocimiento de Dios y de sus designios de amor sobre su Pueblo. Dios, infinitamente sabio, se revela al hombre para que este pueda conocerlo y amarlo, y vivir así sabiamente.
Pero una vez llegada con Jesucristo la plenitud de la revelación, y conocido el misterio de la Trinidad, la tradición cristiana mirará al Hijo de Dios como a la Sabiduría del Padre. Así pues, conocer a Jesucristo significará acoger la Sabiduría, y vivir sabiamente consistirá en seguirlo e imitarlo.
La sabiduría frente a la necedad
San Agustín, comentando este evangelio, indica que el aceite que aparece en la parábola simboliza el amor y la santidad, y que por ser intransferibles y algo que cada uno tiene que procurarse personalmente, las vírgenes prudentes no pueden darles de su aceite a las necias.
Las vírgenes necias quieren entrar al banquete de bodas, sin embargo, no ponen los medios necesarios para poder hacerlo. Por ello, dice el Señor que actúan neciamente. Por el contrario, las vírgenes prudentes ponen los medios para poder entrar en el banquete, actuando así sabiamente.
Pidamos al Señor poder conocerle y amarle, para vivir así sabiamente.
12 de noviembre de 2023.