Este domingo damos un salto en la lectura continuada del evangelio de san Mateo, para escuchar la enseñanza que el Señor nos hace acerca de la importancia de la corrección fraterna en la vida de los cristianos.
Evangelio del XXIII Domingo del Tiempo Ordinario 2023 (A)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano. En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos. Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
Mt 18, 15-20
El fundamento de este mandato del Señor se encuentra en el mandamiento del amor al prójimo. Así lo manifiesta la primera lectura del profeta Ezequiel donde se nos dice que cada uno de nosotros somos centinelas que hemos de “advertir al malvado”, “de parte del Señor”, para que cambie de conducta y podamos así “salvar la vida, tanto él, como nosotros”.
La corrección fraterna
Tres son las características que debe tener la corrección para que pueda ser verdaderamente fraterna.
La primera de ella es que tiene que realizarse por y con amor. Ésta tiene que surgir por el amor al hermano, como nos dice san Pablo en la segunda lectura, ya que “el amor no hace mal a su prójimo”. También tiene que ser realizada con amor, lo cual nos lleva a la segunda característica que es la humildad.
Efectivamente, para corregir al hermano tenemos que “vivir en la verdad, que eso es humildad”, dice sta. Teresa de Jesús, y la verdad es que todos somos pecadores. Por tanto, no podemos acercarnos al hermano como el que se cree mejor. Eso nos tiene que llevar a ser delicados para corregir cuidando las palabras que usamos, sin humillar, no como el que está por encima.
En tercer lugar, la corrección tiene hacerse a solas, cuidando la fama del hermano que es siempre sagrada. Los demás no tienen por qué conocer las faltas de los demás (difamación). Si hablamos con otra persona de la falta del hermano, tiene que ser de manera constructiva, porque nos pueda ayudar o dar consejo acerca de cómo hacerlo, o para que juntos podamos orar por su conversión, siempre movidos por el amor. Lo contrario es cotilleo y crítica.
Estas tres características de la corrección nos llevan, por último, a plantearla de una manera progresiva, teniendo en cuenta el modo como el hermano va a recibir la corrección. También Dios corrige así, de una manera pedagógica y progresiva.
10 de septiembre de 2023.