La realeza de Cristo

La realeza de Cristo

La liturgia de este último domingo del tiempo ordinario, solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, nos presenta la realeza de Cristo.

Evangelio del Domingo de Jesucristo, Rey del Universo 2023 (A)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.

Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.

Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.

Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.

Él les replicará: “En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

Mt 25, 31-46

La realeza de Cristo

A lo largo de su vida pública Jesús habló numerosísimas veces del Reino de Dios, pero nunca habló de sí mismo como rey, sino que incluso se resistió a ser proclamado con ese título1cf. Jn 6, 15. Así actuó para evitar una malinterpretación del sentido de su realeza y también por humildad.

Sin embargo, en el momento de su pasión y cruz sí reconoció su realeza, directamente, al responder a la pregunta de Pilatos: “Tú lo has dicho. Yo soy Rey”2Jn 18, 37, e indirectamente, al aceptar el título de rey con el que fue marcada la cruz: “Pilato redactó una inscripción y la puso sobre la cruz. Lo escrito era: «Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos.»”3Jn 19, 19. De este modo nos mostró el verdadero sentido de su título de rey.

El primer sentido es que Jesús reina desde la cruz, signo de contradicción. Pilatos mandó poner un cartel en la cruz como burla, pero no sabía que decía la verdad. Jesucristo reina en la cruz, desde la contradicción más absoluta: el todo santo sentenciado a muerte. También nosotros tenemos que pensar que cuando, a pesar seguir a Cristo, todo parece ir mal, entonces es cuando Dios reina.

El segundo sentido es que reinar es servir y servir es reinar. Frente al nom serviam -no serviré- de Lucifer, príncipe de las tinieblas, encontramos el ecce ancilla -aquí está la sierva- de la Virgen María y el “yo no he venido a ser servido sino a dar la vida” de Jesucristo.

El tercer sentido del reinado de Cristo hacer referencia a su reinado en cada uno de nosotros, porque no se puede ser rey sin gobernarse a uno mismo, sin ser dueños de nuestra voluntad y esclavos de nuestra conciencia. Este es el reinado más glorioso, cuando no nos dejamos llevar por las pasiones (apetencia, temor, ira, etc.) sino por el espíritu de Jesucristo.

Ser reyes con Cristo

¿Qué hemos de hacer? Ofrecerle al Señor nuestra agenda, para que venga a nosotros su reino, para que nuestro tiempo sea suyo; preguntarle que debemos hacer, qué priorizar; como dice San Ignacio de Loyola, “en todo amar y servir”. Solo así seremos reyes con Cristo.

El ideal de una nación de reyes -somos su Pueblo-, es que cada ciudadano ame a su prójimo como un rey respeta a otro rey. Esto vale para los súbditos y también para las autoridades.

26 de noviembre de 2023.

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  • 1
    cf. Jn 6, 15
  • 2
    Jn 18, 37
  • 3
    Jn 19, 19