El evangelio de este domingo nos presenta unos consejos para la misión evangelizadora que todos y cada uno de nosotros hemos de llevar a cabo.
Evangelio del XV Domingo del T. Ordinario 2024 (B)
En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y decía: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos».
Mc 6, 7-13
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
Toda la liturgia de este XV domingo del T. Ordinario es una invitación de Dios a ser profetas y evangelizadores de la Buena Nueva de la salvación que Cristo nos ha traído.
Jesús llama a los doce y los envía de dos en dos, no sin antes darles unos consejos para llevar a cabo dicha tarea. Pero en otro pasaje similar1Lc 10, 1, el número de los enviados no son doce sino setenta y dos. Por tanto, la misión no solo corresponde a los que han recibido el ministerio sacerdotal sino que también los laicos, por el bautismo, están llamados a ser testigos Jesucristo.
Consejos para la misión
Del evangelio podemos extraer tres consejos que les da antes de enviarles. El primero de ellos es una invitación a ir “de dos en dos”, con lo cual quiere significar que la misión es una obra de la Iglesia entera que no puede llevarse a cabo de manera individualista como si fuésemos francotiradores. Estamos llamados a acompañar a los demás pero siendo nosotros también acompañados por otros. Somos débiles y la labor nos supera, por lo que hemos de ser médicos que llevan la salud a los demás, conscientes de que también nosotros somos enfermos necesitados de esa salud salvífica de Cristo.
El segundo consejo es una invitación a ser austeros y a no poner nuestra confianza en los medios humanos sino en la fuerza del Espíritu de Cristo. Hemos de ser sencillos y aceptar siempre ser pequeños. Aunque hablar de Cristo sea imprescindible, lo más importante es que seamos testigos de vida cristiana, coherentes con lo que transmitimos de palabra a los demás.
El tercer consejo hace referencia al rechazo que muchas veces vamos a encontrarnos en el camino. Es una advertencia para que estemos preparados cuando sintamos ese rechazo que no viene dirigido directamente a nosotros sino a Cristo mismo. En esta labor no hemos de buscar triunfos, como tampoco Él los buscó. Tan solo hemos de ser agradecidos con Él y dar gratuitamente a los demás lo que nosotros antes hemos recibido gratis.
Por último, el Señor hacer referencia al contenido mismo de la evangelización. La buena noticia de la salvación que hemos de transmitir a los demás es que Dios es misericordioso y está dispuesto a perdonarnos siempre que deseemos vivir en espíritu de conversión: “Ellos salieron a predicar la conversión”.
14 de julio de 2024.
-------------
- 1Lc 10, 1