La salvación está ya cerca

La salvación está ya cerca

Este domingo comenzamos el Tiempo del Adviento y también un nuevo año litúrgico. Es tiempo de prepararnos porque la salvación está ya cerca.

Evangelio del Domingo I del Tiempo de Adviento 2022 (A)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»

Mt 24, 37-44

A lo largo de la historia el hombre siempre ha buscado a Dios para pedirle su ayuda, además de para adorarle y agradecerle los dones recibidos.

Esa ayuda es lo que los cristianos denominamos comúnmente como “gracia”, porque los dones de Dios son siempre gratuitos. Pero para el cristiano, esa gracia no es algo, sino que es el mismo Dios que viene a nosotros en nuestra ayuda.

Así sucede, por ejemplo, cuando Jesús se acerca a los discípulos de Emaús y camina con ellos1cf. Lc 24, 13ss. Entonces Jesús les ilumina y les alienta en su desánimo, pero no es que les da una luz o algo que les aliente, sino que Él mismo es luz y aliento para ellos.

La salvación está ya cerca

La Navidad es la gran gracia de Dios; es Dios Hijo que, entrando en la historia, se hace hombre y viene a caminar junto a nosotros en el camino de la vida, convirtiendo la historia en historia de salvación. Pues bien, esa salvación, nos dice San Pablo este domingo en la segunda lectura que está ya cerca.

Ahora bien, para recibir esa gracia de la salvación de la venida de Cristo hemos de prepararnos, como cuando en una familia se espera la llegada de un nuevo hijo. ¿Cómo? San Pablo nos da la respuesta: “dejemos las actividades de las tinieblas, y revistámonos de las armas de la luz”2Rm 13, 12, es decir, dejemos el pecado y vivamos como verdaderos Hijos de Dios.

En estas cuatro semanas de adviento que tenemos por delante cultivemos la esperanza cristiana. Al luchar contra el pecado sentiremos nuestra fragilidad. Que esa debilidad nos haga esperar la venida del Salvador. Que en este adviento no dejemos de anhelar la venida de Cristo: “Ven Señor, Jesús. Ven pronto”.

27 de noviembre de 2022.

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  • 1
    cf. Lc 24, 13ss
  • 2
    Rm 13, 12