Con esta expresión, “y Jesús callaba”1Mt 26, 63, el evangelista San Mateo describe la actitud de Jesús ante las acusaciones de los sumos sacerdotes y el Sanedrín, al inicio de su Pasión.
Evangelio del Domingo de Jesucristo, Rey del Universo 2022 (C)
En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».
Lc 23, 35-43
Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».
Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos».
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».
Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo».
Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».
Jesús le dijo: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso»..
Esta misma actitud la descubrimos en el evangelio de este último domingo del año litúrgico, solemnidad de “Cristo, Rey del Universo”, donde se nos narran los desprecios que las autoridades judías y los soldados tuvieron ante un Jesús clavado en la cruz de pies y manos. También en esta escena Jesús parece callar.
Burlas, desprecios, insultos, acusaciones de blasfemia; todo eso cae sobre Jesús como un mazo humillante. ¡Y es el Rey del Universo!
Y Jesús callaba
Y ante ese silencio de Jesús nosotros nos preguntamos: ¿por qué callas Jesús? ¿Este domingo no nos dices, ni nos enseñas nada? Sí. Jesús hoy nos enseña callando. Calla porque ama y, amando, transforma el corazón del Buen Ladrón, del que saca un corazón arrepentido de sus pecados: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”.
Que bien ha comprendido este ladrón que el Reino de Jesús es un reino de amor; qué Él quiere reinar en nuestros corazones con la fuerza del amor. Y es ahí, cuando se abre el corazón de este ladrón, cuando Jesús rompe su silencio para infundirle ánimo y para otorgarle la salvación: “Te lo aseguro. Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”.
¡Señor! ¡Cuántas veces no te oigo en mi corazón! ¿No será que callas porque no te dejo hablar? ¿Quizás te desprecio yo también cuando no amo con todo mi corazón? ¿O quizás no quiera escuchar lo quieres decirme? Toca mi corazón, como tocaste el del Buen Ladrón. Yo también quiero robarte el corazón y dejarte que reines en mi corazón.
20 de noviembre de 2022.
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- 1Mt 26, 63