Dios con nosotros

Dios con nosotros

Nos acercamos ya a la celebración de la Navidad. Estamos próximos al cumplimiento de las promesas de Dios que, por la Encarnación, se ha convertido en el Dios con nosotros.

Evangelio del Domingo IV del Tiempo de Adviento 2022 (A)

La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”».

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.

Mt 1, 18-24

El cumplimiento de las promesas de Dios

Durante este tiempo de adviento se nos vienen anunciando las promesas del Señor: “viene en persona y os salvará”1Is 35, 4, dice el profeta Isaías. A lo largo de todo el Antiguo Testamento se nos ha venido anunciando la venida de un Mesías salvador. El cumplimiento de dicha promesa ha tenido lugar en la plenitud de los tiempos, con la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de María Virgen.

Así nos lo confirma el evangelio de este IV Domingo de Adviento: “Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: «Mirad, la virgen concebirá y dará a luz un hijo».

Dios con nosotros

La promesa indicaba además el nombre que tendría el Mesías: “le pondrán por nombre Enmanuel que significa, «Dios con nosotros». Se trata de un nombre maravilloso que nos habla de la cercanía de un Dios que es Amor, un Dios que ama a su criatura con un amor de predilección.

Y esto es la Navidad, en latín “Nativitas”, el nacimiento del Salvador. No dejemos que la navidad sean tan solo unos días festivos porque necesitamos unas vacaciones o necesitemos alegrarnos con nuestros seres queridos. El cristiano tiene la particularidad de que normalmente no celebra fiesta para alegrarse, sino que más bien celebra fiesta porque está alegre.

Que la alegría del nacimiento de Cristo nos mueva a celebrarlo con todos los nuestros, manifestando así también a los demás la fe en el “Dios con nosotros”.

18 de diciembre de 2022.

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  • 1
    Is 35, 4