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Acoger el nacimiento de Cristo

Hay dos evangelios que nos narran el acontecimiento de la Navidad. Uno es el evangelio que escuchamos en la noche del 24 al 25, en la Misa de medianoche, y en el que san Lucas nos narra el anuncio del ángel a los pastores del nacimiento de Cristo. El otro es el prólogo de san Juan, que se escuchó en la mañana de Navidad el pasado día 25, y que volvemos a escuchar hoy.

Un nuevo año litúrgico

Comenzamos con este primer domingo de adviento un nuevo año litúrgico en el que somos invitados a crecer en la esperanza en el Dios que viene a salvarnos. Podríamos decir que el año litúrgico es el tiempo que Dios quiere dedicarnos a cada uno de nosotros. Para ello, ha querido entrar en nuestra historia por la encarnación y el nacimiento de su Hijo.

Luz de los hombres

El evangelio de este día de Navidad nos muestra a Jesús como el que es la luz de los hombres. Siendo verdadero Dios, con el Padre y con el Espíritu Santo, viene a nosotros haciéndose hombre por la Encarnación y naciendo de María Virgen. En él se cumple la prome-sa del Dios con nosotros, y por eso es llamado Emmanuel.

Dios con nosotros

Nos acercamos ya a la celebración de la Navidad. Estamos próximos al cumplimiento de las promesas de Dios que, por la Encarnación, se ha convertido en el Dios con nosotros. Durante este tiempo de adviento se nos vienen anunciando las promesas del Señor: “viene en persona y os salvará” (Is 35, 4), dice el profeta Isaías.

Domingo de gozo

Al llegar este domingo al meridiano del tiempo del adviento cele-bramos hoy el domingo de gozo o “gaudete” en latín, en referencia a las palabras que con las que San Pablo nos anima a seguir cami-nando al encuentro de Cristo que viene: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegros. El Señor está cerca”.

La historia no es cíclica

Aunque el domingo pasado comenzamos un nuevo año litúrgico, sin embargo, debemos tener claro que la historia no es cíclica ni está siempre como repitiéndose. Más bien, al contrario, la concepción cristina de la historia es lineal porque Cristo ha convertido el enredo de una historia de pecado y de muerte en historia de salvación.

Fue llevado al cielo

En el Evangelio de este domingo San Lucas nos dice que Jesús “fue llevado al cielo”. En la segunda lectura San Pablo nos dice que Jesús “fue sentado a la derecha del Padre”. Ambas expresiones son complementarias y nos muestran el misterio que hoy celebramos, la Ascensión del Señor a los cielos.

I Domingo del Tiempo de Cuaresma (C)

Al iniciar este tiempo de cuaresma, no queramos vivirlo solos ni nos sintamos solos. Él ora y ayuna con nosotros, él sufre y goza con nosotros. Y donde no llegamos nosotros, llega él por nosotros. Por eso es muy importante que cultivemos la unión de amor con él, para que, participando cada día en su muerte, podamos participar también cada día de su resurrección.

IV Domingo del Tiempo de Adviento (C)

Ahora sí que sí. El Señor está ya muy cerca. Ya desde el pasado domingo venimos sintiendo la alegría de su cercanía. Pero si es grande nuestra alegría por su venida, mucho mayor es su alegría cuando nosotros le acogemos en nuestra vida, pues “hay más alegría en el cielo por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve que no necesitan conversión”