Tag Archives: Santidad

La santidad de la Iglesia

El evangelio de este domingo nos puede ayudar a tomar conciencia de la santidad de la Iglesia para que podamos amarla mucho y hablar siempre bien de ella. Su santidad se debe a la santidad de su fundador, a que él mismo la ha santificado, a que tiene en plenitud los medios para nuestra santificación y a que su fin es la santificación de los hombres.

Hablaba con autoridad

El evangelio de este domingo nos muestra el asombro de los que escuchaban a Jesús porque, según ellos, hablaba con autoridad. En efecto, al hablar, Jesús lo hacía como alguien que tenía una experiencia profunda de Dios, sabiendo de qué hablaba. Nosotros sabemos que eso era así porque él mismo es verdadero Dios, el Hijo del Padre.

Ser fieles en nuestra vida cristiana

Nos vamos acercando al final del año litúrgico y la Iglesia nos invita en las lecturas de estos últimos domingos a ser fieles en nuestra vida cristiana. En este domingo el Señor contrapone la fidelidad de los siervos que supieron hacer fructificar los talentos a la negligencia del siervo holgazán. Es una invitación a estar preparados para cuando llegue el final de nuestra vida.

La sabiduría frente a la necedad

En el evangelio de este domingo Jesús contrapone la sabiduría frente a la necedad. Las vírgenes necias quieren entrar al banquete de bodas, pero no ponen los medios necesarios para poder hacerlo. Por ello, dice el Señor que actúan neciamente. Por el contrario, las vírgenes prudentes ponen los medios para poder entrar en el banquete, actuando así sabiamente.

La bondad de Dios con todos

Las bienaventuranzas son la puesta en práctica de la santidad de vida, que no consiste únicamente en cumplir los mandamientos, sino que va mucho más allá, exigiéndonos un amor santo como el de Dios. Jesús no quiere que seamos solo buenos con los que son buenos con nosotros.

No escondamos la luz

En este domingo nos invita el Señor a que no escondamos la luz que él nos ha transmitido. Allí donde no hay conocimiento de Dios brillan las tinieblas de la ignorancia y del error. En cambio, donde brilla el conocimiento de Jesucristo se disipan las tinieblas del pecado y de la muerte, del egoísmo y del error.

La vida pública de Jesús

En los primeros domingos del tiempo ordinario hemos contemplado el inicio de la vida pública de Jesús, inaugurada con su bautismo y con la elección de sus primeros colaboradores. Ahora recorrerá con ellos toda Palestina predicando el Reino de Dios, sanando a los enfermos y perdonando con misericordia a los pecadores.

VIII Domingo del Tiempo Ordinario (C)

Hoy es muy común que toda la sociedad desee un mundo mejor y, para ello, entendemos que todos tenemos que colaborar sumando muchas obras buenas. Sin embargo, se olvida con facilidad que no se trata solo de hacer obras buenas esporádicas, sino de conseguir corazones buenos.

VII Domingo del Tiempo Ordinario (C)

La palabra “misericordia” se ha formado del latín de la composición de dos palabras, a saber, “miser” que se es traducción de “desdichado” o “miserable”, y “cor/cordis” que significa “corazón”. Por tanto, el significado de la palabra “misericordia” sería “inclinar el ánimo o compadecerse de los sufrimientos o de las miserias ajenas”.

V Domingo del Tiempo Ordinario (C)

Fruto de la confianza en Jesús sucede el milagro. No solo pescan, sino que la pesca fue tan abundante que no cabía en la barca y tuvieron que pedir ayuda. Seguramente que nunca habían pescado tanto. Este acontecimiento milagroso manifiesta a los apóstoles la divinidad de Jesús. Por eso a Jesús le decimos también, y sobretodo, “Jesucristo”.