Las bienaventuranzas son la puesta en práctica de la santidad de vida, que no consiste únicamente en cumplir los mandamientos, sino que va mucho más allá, exigiéndonos un amor como el de la bondad de Dios con todos.
Evangelio del Domingo VII del Tiempo Ordinario 2023 (A)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: «Ojo por ojo, diente por diente». Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.
Habéis oído que se dijo: «‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo». Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles?
Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto»
Mt 5, 38-48
Veíamos hace dos domingos que las bienaventuranzas son un autorretrato de Jesús porque estas se cumplen en él en plenitud. En efecto, nadie es tan misericordioso como él, ni nadie es tan pobre de espíritu, ni tan limpio de corazón, ni tan perseguido, etc.
Esto es posible para él porque, siendo verdadero Dios, es santo como el Padre y el Espíritu Santo. Para nosotros únicamente será posible si acogemos su invitación a ser santos: “Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo”1Lv 19, 2.
En el evangelio de este domingo seguimos contemplando el sermón de las bienaventuranzas, siendo Jesús aún más explícito y exigente: “amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen”. Más exigente porque no se conforma con que amemos al prójimo, sino que quiere que lo amemos como él lo ama: “Amaos unos a otros como yo os he amado”2Jn 13, 34.
La bondad de Dios con todos
Jesús no quiere que seamos buenos solo con los que son buenos con nosotros, sino que quiere que seamos perfectos como su Padre celestial es perfecto “al hacer salir el sol sobre malos y buenos”. Y esta es la razón que justifica la necesidad de que vivamos las bienaventuranzas, que Dios nos ama como somos, aunque quiera que seamos santos.
19 de febrero de 2023.
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- 1Lv 19, 2
- 2Jn 13, 34