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Las fuentes de la moralidad

Jesús alaba la acción buena de la viuda pobre que acercándose al tesoro del templo hace una limosna con tan solo dos monedillas que, según él, era de lo que tenía para vivir. Jesús remarca la grandeza de su acción porque aunque su ofrenda sea pequeña, en realidad es muy grande porque da mucho en comparación con lo poco que tiene.

La meditación de los novísimos

Cada año, al llegar al mes de noviembre en el que celebramos los últimos domingos del año litúrgico, la Iglesia nos propone la meditación de los novísimos, que es como se conoce a los misterios que acontecerán a cada hombre al final de su vida: muerte, juicio y vida eterna -cielo o infierno-.

La Ascensión del Señor a los cielos

En domingo de Pascua celebramos en la Iglesia la Ascensión del Señor a los cielos. Este misterio fundamenta el surgir de nuevas formas de presencia de Dios entre nosotros: en los pobres de espíritu, en nuestro prójimo, donde dos o tres están reunidos en su nombre, en la Palabra de Dios, en las celebraciones litúrgicas y, de forma real y sustancial, en la Eucaristía.

Un rey que celebra la boda de su hijo

El evangelio de este domingo nos sigue describiendo el reino de los cielos por medio de parábolas y, en esta ocasión, lo hace con la de un rey que celebra la boda de su hijo. Ese rey y padre representa a Dios Padre que nos ha dado a su Hijo Jesucristo para desposarse con la Iglesia. Los convidados somos cada uno de nosotros, invitados como miembros de esta Iglesia esposa.

Un rey que celebra la boda de su hijo

El evangelio de este domingo nos sigue describiendo el reino de los cielos por medio de parábolas y, en esta ocasión, lo hace con la de un rey que celebra la boda de su hijo. Ese rey y padre representa a Dios Padre que nos ha dado a su Hijo Jesucristo para desposarse con la Iglesia. Los convidados somos cada uno de nosotros, invitados como miembros de esta Iglesia esposa.

Y Jesús callaba

Con esta expresión, “y Jesús callaba”(Mt 26, 63), el evangelista San Mateo describe la actitud de Jesús ante las acusaciones de los sumos sacerdotes y el Sanedrín, al inicio de su Pasión. Esta misma actitud la descubrimos en el evangelio de este último domingo del año litúrgico, solemnidad de “Cristo, Rey del Universo”.

Estar para siempre con el Señor

Cuando San Pablo se dirige a los Tesalonicenses, y les habla de la suerte que corren los muertos, da una definición maravillosa acerca de en qué consiste la vida eterna, indicando que allí “estaremos para siempre con el Señor”. En la Sagrada Escritura son numerosos los pasajes que nos dicen que vivir en el cielo es “estar con Cristo para siempre”

Dios premia y castiga

En el evangelio de este domingo Jesús nos muestra al rico epu-lón como modelo de hijo del mundo, y al pobre Lázaro como modelo de hijo de la luz. En esta parábola descubrimos la ense-ñanza clave que el Señor nos quiere transmitir, que Dios premia y castiga nuestras buenas o malas acciones en este mundo.