Llamada a la conversión

Iniciado ya el tiempo ordinario, nos muestra el Señor en este tercer domingo la importancia y la premura de la llamada a la conversión: “Se ha cumplido el tiempo. Convertíos y creed en el Evangelio”. Esta consiste en el arrepentimiento de la vida pasada y en el deseo de cambiar hacia una vida nueva.

Reconocer juntos la voz de Dios

Después de haber celebrado el misterio del Dios hecho hombre, Jesucristo comienza su vida pública acercándose al rio Jordán para ser bautizado por Juan el Bautista. Allí el Padre nos confirma su filiación divina y nos manifiesta su amor de predilección por su Hijo eterno. Finalizamos así el tiempo de la Navidad.

El Bautismo del Señor

Después de haber celebrado el misterio del Dios hecho hombre, Jesucristo comienza su vida pública acercándose al rio Jordán para ser bautizado por Juan el Bautista. Allí el Padre nos confirma su filiación divina y nos manifiesta su amor de predilección por su Hijo eterno. Finalizamos así el tiempo de la Navidad.

El ejemplo de la Sagrada Familia

Dentro del contexto de la Navidad, cada año miramos de un modo especial el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret, cuya fiesta tiene que darnos luz acerca de la institución familiar, tal y como Dios la ha creado. Necesitamos mirar ese modelo de familia, en el cual María y José viven vinculados en alianza de amor con Dios Padre y entre ellos mismos, en Cristo Jesús.

Dios viene a morar en nosotros

Celebramos hoy el IV domingo de adviento. Esta noche será navidad y sabremos que Dios viene a morar en nosotros. Ha querido el Señor en su providencia que justo el último domingo de adviento coincida con el veinticuatro de diciembre, justo antes de la navidad y que, por tanto, el adviento haya sido muy corto este año.

Domingo Gaudete

Con la celebración de este III domingo del tiempo del adviento, co-nocido también como domingo gaudete, nos situamos ya en la mitad del camino hacia la Navidad. Gaudete es la palabra latina con la que comienza la antífona de entrada de este domingo, que se traduce por alegraos, y con la que San Pablo nos recuerda la presencia ya cercana del Señor.

Preparar el camino del Señor que viene

Con el comienzo del nuevo año litúrgico comenzamos la lectura del evangelio de san Marcos, cuya lectura continuada meditaremos con abundancia a lo largo de todo el año. Y en sus primeros versículos, que se corresponden con el evangelio de este domingo, se nos invita a preparar el camino del Señor que viene.

Un nuevo año litúrgico

Comenzamos con este primer domingo de adviento un nuevo año litúrgico en el que somos invitados a crecer en la esperanza en el Dios que viene a salvarnos. Podríamos decir que el año litúrgico es el tiempo que Dios quiere dedicarnos a cada uno de nosotros. Para ello, ha querido entrar en nuestra historia por la encarnación y el nacimiento de su Hijo.

La realeza de Cristo

La liturgia de este último domingo del tiempo ordinario, solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, nos presenta la realeza de Cristo. A lo largo de su vida pública Jesús habló numerosísimas veces del Reino de Dios, pero nunca habló de sí mismo como rey, sino que incluso se resistió a ser proclamado con ese título.

Ser fieles en nuestra vida cristiana

Nos vamos acercando al final del año litúrgico y la Iglesia nos invita en las lecturas de estos últimos domingos a ser fieles en nuestra vida cristiana. En este domingo el Señor contrapone la fidelidad de los siervos que supieron hacer fructificar los talentos a la negligencia del siervo holgazán. Es una invitación a estar preparados para cuando llegue el final de nuestra vida.