La verdad de la resurrección

Seguimos preparándonos para celebrar la Pascua del Señor. Si en el evangelio de la Samaritana de hace dos domingos estuvimos contemplando el signo del agua y en el evangelio de la semana pasada el signo de la luz, en este V Domingo de Cuaresma nos fijamos en otro elemento clave de la iniciación cristiana: la verdad de la resurrección.

La cuaresma va avanzando

La cuaresma va avanzando y nos vamos acercando a la Semana Santa que culminará con la celebración de la Resurrección de Cristo y el inicio del tiempo pascual. En ese tiempo se abrirá la fuente del bautismo de nuestras parroquias para dar a luz a los nuevos hijos de Dios. También será el tiempo de las confirmaciones y de las primeras comuniones.

El agua viva de la vida eterna

En este tercer domingo de cuaresma la Iglesia nos propone a meditar el evangelio de la samaritana. En el texto evangélico se hace referen-cia al término agua en dos sentidos: uno real por el que Jesús apare-ce con sed por la fatiga del camino, y otro sentido metafórico por el que Jesús se presenta como el agua viva de la vida eterna.

Llamados a ver su gloria

En el evangelio de este segundo domingo del tiempo de cuaresma se nos narra el misterio de la Transfiguración del Señor. Momentos antes de su pasión, Jesús anticipó su resurrección a tres de sus dis-cípulos manifestándoles la gloria de su divinidad: “su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz”.

El desierto cuaresmal

El pasado miércoles de ceniza comenzamos el tiempo de cuaresma, cuyo primer domingo celebramos hoy, y con el que Jesús quiere introducirnos en el desierto cuaresmal, un tiempo propicio para la conversión del corazón y para prepararnos a celebrar la Pascua del Señor: su pasión, muerte y resurrección.

La bondad de Dios con todos

Las bienaventuranzas son la puesta en práctica de la santidad de vida, que no consiste únicamente en cumplir los mandamientos, sino que va mucho más allá, exigiéndonos un amor santo como el de Dios. Jesús no quiere que seamos solo buenos con los que son buenos con nosotros.

Existe una verdad moral

Hace dos domingos, al inicio del capítulo quinto de san Mateo, escuchamos la enseñanza de Jesús acerca de las bienaventuranzas. El resto del capítulo, junto a los capítulos seis y siete, denominados todos ellos como el Sermón de las Bienaventuranzas, nos muestran como la letra pequeña o la aplicación práctica de esas bienaventuranzas.

No escondamos la luz

En este domingo nos invita el Señor a que no escondamos la luz que él nos ha transmitido. Allí donde no hay conocimiento de Dios brillan las tinieblas de la ignorancia y del error. En cambio, donde brilla el conocimiento de Jesucristo se disipan las tinieblas del pecado y de la muerte, del egoísmo y del error.

La vida pública de Jesús

En los primeros domingos del tiempo ordinario hemos contemplado el inicio de la vida pública de Jesús, inaugurada con su bautismo y con la elección de sus primeros colaboradores. Ahora recorrerá con ellos toda Palestina predicando el Reino de Dios, sanando a los enfermos y perdonando con misericordia a los pecadores.

Dios siempre busca colaboradores

Una de las cosas más admirables que aparecen en la Revelación divina es que Dios siembre busca colaboradores para llevar a cabo su obra de amor sobre los hombres. En efecto, todos los personajes que encontramos al leer las Sagradas Escrituras aparecen llamados, directa o indirectamente, a participar de la obra de Dios.